Honduras
Los cinco mil barristas de la Ultra Fiel ya conocen la consigna de los líderes: “Sabemos que es un clásico y que la idea es alentar al equipo, nada más que eso”, expresa uno de los pesos pesados de la fanaticada olimpista, que alista su carnaval para que el equipo no se sienta solo en el estadio Nacional.
El derbi de la ciudad, el juego que despierta la mayor rivalidad entre los aficionados de Tegucigalpa, y que pasado mañana seguramente convocará a más de 10 mil espectadores, vuelve a provocar la atención mediática; dicen que el hecho de iniciar en horario nocturno podría significar un punto en contra para los organizadores, que centran su acción en reprimir a dos de los grupos que no se han llevado bien desde que nacieron.
Pero la mentalidad empieza a cambiar y, de a poco, la Ultra Fiel quiere borrar la imagen satanizada que la sociedad le ha marcado como tatuaje; “hoy nos reuniremos con los jefes policiales, ahí definiremos a lo que tendremos acceso y nos pondremos de acuerdo para evitar incidentes que lamentar”, sigue contando el líder la Ultra, que prefiere el anonimato.
- ¿Ustedes como barra qué esperan de la Policía Nacional? - Pues que hagan bien su trabajo, porque nosotros haremos lo que nos corresponde, alentar al Albo... Si cada quien hace lo suyo como corresponde, nadie tendrá problemas.
- ¿Para los barristas de la Ultra está claro que apenas se trata de un clásico, de un partido de fútbol? - Sí, eso lo hemos inculcado, sobre todo después de iniciar esta campaña por la no violencia en las canchas... Sabemos que es un juego, que no es una guerra.
Que no se repita...
Claro. Un buen punto de partida para decirle al país que estamos entre hermanos y que el color de una camiseta no tiene que llevarnos a la pudrición social.
Claro. Se trata de remendar los errores, como el de hace dos clásicos, cuando todo iba en paz... “la Ultra salió tranquila desde Comayagüela, desde Tegucigalpa, nos reunimos en el Parque Central, pero cuando llegamos al puente a desnivel cerca del estadio, todo se descontroló y se arruinó el operativo, no sé cómo, pero se juntaron las dos barras y se pudrió todo, increíblemente en el núcleo de la seguridad, donde se supone que no tiene que pasar nada”, recuerda el barra de los fieles.
Y desde el corazón de la parcialidad blanca, un mensaje al pueblo: “A la afición del Olimpia le pedimos que llegue con tranquilidad; repetimos, no será ninguna guerra y nosotros no vamos a buscar pelea con nadie”. La frase invita a llenar el Nacional...
