¿Sentados?

08:18 pm Por: Luz Ernestina Mejía

Ni una sola de las muertes de periodistas ha respondido a su ejercicio profesional.

Solo por la decisión de ser optimista y confiarse a la Providencia Divina es que la realidad no paraliza. No queda de otra, sino, solo Dios sabe.

Vemos para un lado: 94 congresistas estadounidenses intentan cortar la magra ayuda a nuestro paisito, el que mucho les ha servido sin la reciprocidad merecida. Por las muertes de periodistas.

Los personeros gubernamentales competentes hasta ahora han sido ineficaces en contrarrestar las actuaciones de malos hondureños gananciosos con el daño que hacen desprestigiando a la Patria injustamente. ¿Quién va a deducirles responsabilidades? ¿Cómo no han puesto en antecedentes a nacionales y extranjeros que ni una sola de las muertes de periodistas ha respondido a su ejercicio profesional?

¿Cómo es que ninguna autoridad es contundente en declarar los móviles de esas muertes, que son ajenas totalmente a un potencial golpe a la libertad de expresión? Tan lamentables como las de los más abogados, empresarios y jóvenes estudiantes o en riesgo social asesinados?

¿Cómo es que a personas que ejercen como periodistas o alguna de sus modalidades, que son amarillistas, delincuentes, pervertidos o corrompidos, integrantes del reducido sector de la prensa envilecida, son protegidos en vez de asesinados? Porque en Honduras existe Libertad de Expresion y a nadie, a nadie, se extermina por decir mentiras, medias mentiras, verdades o medias verdades.

La incomodidad manifiesta del gobierno con empresarios de la comunicación no es política de Estado. ¿Por qué entonces intentar afectar a nuestro país con algo tan ilógico? ¿Quién les va a aclarar? ¿Para eso es que se creó el Ministerio de DD HH, verdad? Si no fue para debilitar institucionalidad alguna, ahora es cuando la capacidad reconocida a los titulares de este Ministerio de Derechos Humanos debe manifestarse.

Urge, nada que ver con “Mel”, una estrategia que neutralice tanta agresión infundada por la instrumentalización, con intereses perversos, de los derechos humanos. Esperamos. ¿Sentados?

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