Tegucigalpa, Honduras.- El secretario de Planificación y Estratégica, Ricardo Salgado, se convirtió en protagonista de una situación que pone de manifiesto cómo la desinformación puede ser amplificada incluso desde los niveles más altos del gobierno.
En la red social X (antes Twitter), el funcionario compartió y reaccionó a un contenido publicado por una cuenta que se presenta claramente como una “parodia” de Cossette López, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), creyendo que se trataba de su perfil oficial.
Todo se originó a raíz de una publicación viral, del 21 de marzo, que afirmaba, sin sustento, que el jefe de las Fuerzas Armadas, Roosevelt Hernández, supuestamente denunciaría ante el Ministerio Público a Cossette López.
La cuenta falsa, que simula ser la consejera del CNE, citó el mismo dia esa publicación escribiendo de forma irónica: “¡UY! Qué miedo. Una denuncia”.
Tomando por cierta la autoría de ese mensaje, Ricardo Salgado reaccionó con una serie de publicaciones cargadas de opiniones y acusaciones:
“¡Conociendo la historia, sabiendo que NUNCA UN CACHURECO le levantó la voz a los militares, que fueron sus cómplices en todo lo chueco del truculento pasado de las FF AA, solo podemos ver dos cosas...”, escribió.
Salgado luego planteó una teoría según la cual los militares, el gobierno y la candidata del partido oficialista (Libertad y Refundación), Rixi Moncada, están siendo objeto de una conspiración internacional para destruirlos, a través de campañas mediáticas orquestadas por medios de comunicación y hasta entidades privadas.
El funcionario también insinuó que la supuesta actitud de soberbia de López respondería a intereses de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y su brazo la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Lo grave del caso no radica únicamente en el contenido de las opiniones del secretario, sino en el hecho de que fueron provocadas por una cuenta falsa, algo que era fácilmente detectable.
La cuenta en cuestión no solo no está verificada, sino que se describe en su biografía como una parodia. Aun así, Salgado no se percató y compartió su mensaje como si proviniera de la auténtica presidenta del CNE.
Consecuencias
Este incidente expone varios riesgos importantes. En primer lugar, revela la fragilidad de los altos funcionarios ante contenidos engañosos o satíricos en redes sociales.
La falta de verificación básica, como revisar el nombre de usuario, el historial de publicaciones o la descripción del perfil, derivó en la amplificación de un mensaje que no tenía fundamento.
Además, al compartirlo desde su cuenta oficial, el funcionario no solo otorgó legitimidad al mensaje falso, sino que lo colocó dentro del debate público con un enfoque alarmista.
En segundo lugar, el hecho se da en un contexto especialmente delicado. Honduras atraviesa una problemática electoral tras las elecciones primarias e internas del 9 de marzo de 2025, que quedaron marcadas por denuncias de irregularidades y retrasos de hasta 16 horas en algunos centros de votación.
En este ambiente, donde se cuestiona la credibilidad de los actores electorales, las Fuerzas Armadas han sido blanco de críticas por su rol en la logística electoral, y el propio CNE ha enfrentado desafíos internos y externos, la desinformación puede tener un impacto desproporcionado.
Que un secretario de Estado promueva sin intención un contenido falso y lo utilice como base para emitir opiniones sobre temas sensibles, como la supuesta participación de agencias extranjeras en la política nacional, no solo desinforma: polariza aún más a una ciudadanía ya dividida y mina la confianza en las instituciones.
Tercero, el caso resalta la importancia de la alfabetización digital, incluso en las altas esferas del gobierno.
Entender cómo funcionan las redes sociales, cómo verificar fuentes, identificar cuentas falsas y evitar la difusión de contenido no verificado no debería ser solo una tarea para periodistas o usuarios comunes.
Es una responsabilidad clave para quienes ocupan cargos públicos, especialmente cuando se trata de procesos democráticos.
En tiempos de elecciones, las palabras de un funcionario no son neutras. Influyen, generan reacciones y pueden legitimar teorías de conspiración o narrativas infundadas, advierten expertos.
Los especialistas añaden que esas palabras se basan en una cuenta que se declara falsa, es no solo un error grave, sino una advertencia sobre la urgente necesidad de actuar frente a la desinformación.