Acapulco, México.- Mario Moreno "Cantinflas" sigue siendo una de las figuras más icónicas del cine mexicano. Sin embargo, más allá de su legado en la pantalla grande, su casa en Acapulco ha sido el centro de la polémica en esta ocasión.
Y es que la propiedad encerraría múltiples leyendas, algunas relacionadas con una supuesta obsesión del actor con las sirenas.
Ubicada en el fraccionamiento Las Brisas, la mansión del "mimo mexicano" fue construida en la década de 1950.
Según sus gustos personales contaba con acceso directo al mar, dos albercas, un tobogán y murales donde predominaban seres mitológicos, especialmente sirenas, afirman diversas fuentes locales, quienes además aseguran que Cantinflas adquirió la propiedad con un propósito específico: encontrarse con una de estas criaturas.
De acuerdo con una leyenda urbana, el actor habría conocido en un bar de la Ciudad de México a un hombre que le entregó una piedra o cuarzo y le indicó que, para lograr su deseo, debía construir su casa en Acapulco, colocar una estatua suya mirando al mar y decorar su hogar con imágenes de seres marinos.
Años después, ese mismo hombre regresó y, según el relato, presentó ante el actor a verdaderas sirenas. Algunas versiones aseguran que estas criaturas aún llegan a la zona para visitar la casa del actor, otros en cambio afirman que su último avistamiento fue hace décadas.
Con la muerte de Cantinflas en 1993, la propiedad quedó en el abandono. Las deudas acumuladas impidieron que alguien la comprara, y el paso del tiempo ha dejado la estructura en ruinas.
Aun así, la mansión no ha pasado desapercibida: turistas, exploradores urbanos y creadores de contenido han documentado su estado actual, resaltando los detalles que aún se conservan, como las esculturas y murales de sirenas.
Cabe destacar que la historia ha sido muy popular en la zona desde hace años, sin embargo, en la actualidad se viralizó por una serie de videos difundidos por Carlos Name en TikTok, quien retomó el tema, compartiendo testimonios de figuras reconocidas como Silvia Pinal y mencionando la existencia de un álbum con al menos 50 fotografías capturadas entre 1957 y 1962.
En las imágenes compartidas se observan figuras humanoides sobre las rocas del mar de Acapulco.
A pesar del deterioro de la mansión, la leyenda persiste, convirtiéndola en un sitio de interés para quienes buscan lugares de este tipo.