Secretos de Buckingham: sirvientes de la familia real revelan explosivos detalles
Desde cómo se comportaban, lo exigente con sus horarios y los choques culturales, estas fueron algunas de las confesiones de exempleado de la familia real
- 18 de febrero de 2025 a las 10:59

Sirvientes y empleados del Palacio de Buckingham expusieron los secretos de la familia real británica en el libro “Yes Ma’am: The Secret Life of Royal Servants”, un libro de Tom Quinn se saldrá a la venta el 25 de febrero.

Según el adelanto que se ha publicado en diferentes medios de comunicación, se revelan detalles de la compleja relación entre Kate Middleton y el príncipe William.

Los exempleados confesaron que los dos miembros de la familia con peor carácter son el rey Carlos III y su hijo William, especialmente si las cosas no se hacen como a ellos les gusta. “Ambos se irritan muy rápido”, el exmiembro del staff también aseguró que “son muy exigentes”.

El libro revela una supuesta necesidad de la princesa de Gales de tratar a su esposo como “su cuarto hijo”. Se dice que Middleton es la que le ayuda a William en sus momentos de frustración. El empleado mencionó: “No sé dónde estaría William sin Kate. Ella no lo ha tenido todo servido en bandeja, así que lo calma cuando se pone un poco irritable”.

Asimismo, mencionan que las rutinas para el rey Carlos III se deben cumplir en tiempo y forma. “Hay que lustrar los zapatos, dejar los trajes planchados y elegir las corbatas el día anterior”, en el caso de los baños, deben “realizarse exactamente a la misma hora todos los días”.

Sobre el príncipe Andrés dijo que es el de peor carácter y recordó que una ocasión “insistió en que un miembro del personal fuera transferido porque no le gustaba un lunar que tenía en la cara”.

En otra ocasión, despidió a otro empleado “por llevar una corbata de nailon”, también ocurrió un incidente con el chofer “por mirar muy seguido por el espejo retrovisor”.

En el caso del príncipe Harry, los exempleados coincidieron que “es uno de los tipos más agradables y fáciles de tratar”, sin embargo, tras la llegada de Meghan y antes de mudarse a California con su familia, era “propenso a sufrir arrebatos de irritación”.

Entre los empleados también circulaba, que sin un sirviente “Harry tardaría dos semanas en ponerse los pantalones”

De Meghan Markle, los extrabajadores mencionaron que la esposa de Harry “era una modernizadora por naturaleza. Era alguien que quería hacer las cosas y cambiar el status quo. De hecho, era muy buena para persuadir a algunos miembros de personal para que se pusieran de su lado”.

Esas acciones, según detalla el Quinn, llevó a Meghan “se volvió especialmente amistosa y cercana con un miembro del personal en particular”, lo que fue “visto como inapropiado por los miembros de la realeza de mayor edad”.

Sobre la personalidad de Meghan, mencionó que su presencia en las primeras reuniones en Kensington era incómoda. “Fue extraordinario porque estaba tan segura de sí misma que se notaba que quería dirigir la reunión en lugar de aprender sobre la familia real”, reveló una fuente a Quinn.

Además, se mencionó que con la llegada de la exactriz estadounidense hubo un choque cultural notable, ya que: “Kate, William y Carlos tendían a estremecerse cuando ella se acercaba para abrazarlos. Meghan se sintió comprensiblemente herida, ya que aparentemente todos abrazan a todos en California. Meghan incluso intentó abrazar a un escudero de Old Etonian singularmente rígido. Él también se estremeció como si ella hubiera tratado de pincharlo en el ojo”.

Estos abrazos y besos que Meghan le daban a William hicieron que el futuro rey de Inglaterra se incomodara e incluso “alimentaron los chismes entre el personal de que Meghan estaba coqueteando con William, lo que obviamente no era así. Pero la atmósfera tensa profundizó la grieta entre los hermanos”.

En el libro también se mencionó que William y Harry se referían en privado a Camilla como “Cruela de Vil”, los empleados también mencionan que se le conocía como Lady Macbeth y Bruja del Oeste.

Asimismo, el personal mencionó que Camilla odio la idea de convertirse en reina y calificó el protocolo real “como tonterías” pero que Carlos le pidió que lo hiciera por él.