Washington, Estados Unidos.- Los Archivos Nacionales de Estados Unidos publicaron por orden del presidente estadounidense Donald Trump, archivos inéditos relacionados con el asesinato de John F. Kennedy (1961-1963), un caso que ha alimentado innumerables teorías conspirativas durante décadas.
Los Archivos Nacionales, responsables de la custodia de los documentos sobre la muerte de Kennedy, anunciaron la desclasificación en su página web.
Trump había adelantado el día anterior que se harían públicos 80,000 documentos, pero en la web de los Archivos Nacionales solo figuran 1,123.
Parte de esos documentos detallan la existencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en varias ciudades de Latinoamérica, entre ellas Tegucigalpa en Honduras, mediante una “base secreta”.
Otras ciudades de Centroamérica que aparecen en los documentos son Ciudad de Panamá, San José, San Salvador, Ciudad de Guatemala y Managua.
“Las bases secretas de la CIA en todo el mundo expuestas por JFK Files”, detalló el medio RT en uno de sus artículos.
Sin embargo, nadie del gobierno o de pasados gobiernos en Honduras se han pronunciado al respecto sobre la operatividad de esta oficina secreta en Tegucigalpa.
Trump explicó que todos los documentos que iban a hacerse públicos estarían íntegros y sin tachaduras, lo que permite leer su contenido completo, a diferencia de lo ocurrido con otros archivos históricos considerados sensibles.
La desclasificación responde a una orden ejecutiva que Trump firmó solo unos días después de regresar a la Casa Blanca y con la que instó al Buró Federal de Investigaciones (FBI) a localizar miles de documentos adicionales sobre el asesinato de Kennedy para su publicación.
La orden también busca hacer públicos los archivos federales aún clasificados sobre los asesinatos, en 1968, del exfiscal general y exsenador Robert F. Kennedy y del reverendo Martin Luther King Jr.

El asesinato de Kennedy ha sido atribuido oficialmente a una única persona, el exinfante de Marina Lee Harvey Oswald, quien disparó contra el presidente desde una ventana de un almacén de libros escolares mientras la comitiva presidencial pasaba por la plaza Dealey de Dallas, en Texas.
Dos días después, el dueño de un club nocturno, Jack Ruby, mató a Oswald en la sede de la policía de Dallas.
Un año después del magnicidio, la Comisión Warren, establecida por el entonces presidente Lyndon B. Johnson (1963-1969) para investigar el suceso, concluyó que Oswald había actuado solo y que no había pruebas de que otras personas hubieran podido estar involucradas como parte de una conspiración para matar a Kennedy.
Pese a que esa es la versión oficial, durante décadas han surgido numerosas teorías conspirativas.
El propio Robert F. Kennedy Jr., actual secretario de Salud de Estados Unidos -sobrino de John F. Kennedy e hijo de Robert F. Kennedy- ha puesto en duda esa versión oficial y ha llegado a afirmar que la CIA estuvo involucrada en el asesinato del expresidente.
Cuando Trump firmó en enero la orden para la desclasificación de los archivos de la muerte del expresidente, reservó el bolígrafo para el propio Kennedy Jr., conocido por su activismo antivacunas y su afinidad con teorías conspirativas, lo que le ha distanciado de gran parte de su familia.
¿Quién es?
Todos los documentos sobre el asesinato de Kennedy forman parte de una colección única en los Archivos Nacionales de Estados Unidos.
Esos archivos debían haberse hecho públicos en su totalidad en 2017, pero durante su primer mandato (2017-2021), Trump decidió mantener en secreto algunos por razones de seguridad nacional.
Según los Archivos Nacionales, la gran mayoría de documentos —unos seis millones, incluidos fotografías y grabaciones de audio— ya han sido publicados.
No obstante, a mediados de febrero, el FBI anunció que había encontrado más de 2.400 documentos nuevos relacionados con el asesinato de Kennedy y que esos archivos serían transferidos a los Archivos Nacionales para su desclasificación