Opinión

Recordando el Gran Acuerdo

El Gran Acuerdo Nacional por un Crecimiento Económico con Equidad es histórico. Ahora es compromiso de todos hacer lo posible para que se logren los objetivos contenidos en él. Un comienzo es reconocer que para su ejecución será necesario disminuir o eliminar riesgos que son propios del momento en que este consenso se va a materializar.

Durante los últimos 31 años de democracia y vida política al amparo de la actual Constitución, el tercero y cuarto año de cada período de gobierno ha marcado una caída en la eficiencia de las instituciones de gobierno. La capacidad de ejecutar proyectos y llevar a cabo inversiones disminuye, al igual que el alcance y la calidad en la prestación de servicios públicos. Es en estas condiciones que se busca iniciar actividades conducentes a lograr los objetivos contenidos en el Gran Acuerdo Nacional. La historia y las pocas estadísticas no son favorables para este encomiable propósito. Sin embargo hay condiciones que pueden ayudar a lograr los objetivos del Gran Acuerdo Nacional y disminuir el riesgo de que no pase de ser una buena intención.

A continuación cuatro de estas condiciones:

La primera condición, y quizá la más importante, se daría si a la par del Gran Acuerdo se logra un compromiso de los partidos mayoritarios de respetar la administración pública. Esto requiere un replanteamiento de la oferta electoral, consistente mayoritariamente en empleo a los activistas y simpatizantes de un partido político en caso de ser el ganador. Este compromiso permitirá que aquellas instituciones más comprometidas con los objetivos del Gran Acuerdo puedan evaluar su personal con la ayuda de los integrantes del Gran Acuerdo Nacional, para garantizar conocimientos y experiencia al servicio de la consecución de dichos objetivos y también para la prestación de servicios de calidad a la población.

La segunda condición se logra si el monitoreo y evaluación de los objetivos e indicadores del Gran Acuerdo se realiza, al menos durante los primeros años, por una organización internacional a la cual se le asigne contraparte nacional proveniente de las organizaciones integrantes del Gran Acuerdo Nacional. La asistencia técnica puede provenir del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc. La razón de esta en es que monitoreo y evaluación no son actividades que hayan sido llevadas a cabo de manera efectiva y sistemática en ninguna institución del gobierno de Honduras, independientemente de si el gobierno es nacionalista o liberal. Esta situación se ha dado más por conveniencia que por dificultad, ya que las estadísticas al igual que el monitoreo y evaluación ponen de manifiesto las debilidades de las instituciones.

La tercera condición se logra al crear una Unidad Especializada en Simplificación de Procesos integrada por instituciones del Gran Acuerdo Nacional, autorizada para ir de institución en institución simplificando los trámites y reduciendo tiempo y costo de cada transacción. Así, registros, permisos y otro tipo de servicios conducentes a una mayor gobernabilidad se simplifican y se vuelven más accesibles a los pobres, lo que les permite mayor acceso a las oportunidades, mejorando además las condiciones de equidad del país y creando optimismo. Es importante resaltar la reducción en el costo de producción y por consiguiente en la competitividad del país.

La cuarta condición es la formulación de proyectos para atraer y facilitar la inversión mediante la constitución de Fondos Revolventes de Preinversión. El Fondo se constituye en un Fideicomiso con un Comité que analiza la capacidad de creación de valor de proyectos que les son presentados. Al aprobarlos, autoriza la formulación del proyecto a nivel de factibilidad. Al financiarse la etapa de inversión del proyecto, se restituyen los recursos utilizados. Entre 150,000 a 500,000 dólares financian un Fondo. El mecanismo permitirá al país tener una lista de proyectos bancables, bien formulados y en manos de embajadores y representantes del gobierno, facilitándoles promover efectivamente al país como destino de negocios.

Las cuatro condiciones facilitarán el logro de los objetivos del Gran Acuerdo.

Al publicarse el Gran Acuerdo Nacional, una amiga señaló que parecía irreal que sucediera en Honduras y que hubiere gente que lo tomara tan en serio y se preocupara por su éxito. Sin querer señaló el mayor riesgo del Gran Acuerdo Nacional: la incredulidad en que vivimos y la razón por la que ya no es noticia.

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