Catacamas, Honduras. — El subcomisionado Cristian Nolasco, quien se desempeñó como portavoz de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), fue identificado como el agente que confrontó a un grupo de civiles fuertemente armados durante un velorio en Catacamas, Olancho.
La identidad del agente se dio a conocer luego de que los civiles grabaran el momento en que este les exigía los permisos de portación de armas, a las afueras de una iglesia en la ciudad olanchana.
“No, yo le desarmo la cabeza ahorita”, dice uno de los civiles al elemento policial, mientras Nolasco les advierte que disparará si ellos disparan primero. “¿Por qué pierde el control de esa manera, señor? No tiene el control de usted mismo”, le gritan los sujetos mientras el oficial retrocede, empuñando su arma.
En el video, Nolasco aparece enfrentando solo al grupo, mientras los hombres armados insisten en que respete el hecho de que se encontraban en un velorio. Minutos después, un policía de la Dirección Nacional de Tránsito se une a Nolasco, también armado.
El ambiente se tornó más tenso cuando un hombre de camisa blanca intervino, tratando de calmar la situación. “Se me calman ustedes, déjenme hablar con él. Vamos a hablar”, dice, dirigiéndose tanto a los civiles como al policía, quien le responde: “Usted anda su arma visible”.
A medida que la situación escalaba, los tres policías —luego de la llegada de un tercer agente— retrocedieron por la calle, mientras discutían con los civiles armados. En un momento, el hombre de camisa blanca regañó a uno de los suyos, exclamando: “Diego, Diego, haceme caso, pend..., andate para allá”.
El enfrentamiento ocurrió la tarde del jueves, mientras se llevaba a cabo un velorio. Según se informó, el grupo de civiles había llegado al lugar a petición de la familia del difunto para brindar seguridad.
La confrontación inició cuando una patrulla policial, al realizar un recorrido por la zona, notó la presencia de armas visibles y solicitó los permisos correspondientes. La negativa de los civiles desató el conflicto.
Aunque al final los civiles entregaron las armas, fueron dejados en libertad. Sin embargo, el ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez, ordenó el envío de un fuerte contingente policial a Catacamas para capturar a los implicados.