MUJICA. Allá, en Montevideo, llegaron hasta la humilde chacra de Pepe Mujica a dejarle la Orden de Morazán, como un merecido reconocimiento a su impecable carrera como guerrillero, político y expresidente uruguayo.
NARCO. Ojalá y nadie le vaya con el chisme al viejito que esa misma presea se la dieron al narco venezolano. Mujica, como político serio, le ha volado a Maduro, no solo por haberse robado las elecciones, sino, por todo el mal que la ha causado a su pueblo.
CHACRA. Tal vez en esa visita a la chacra -pequeña granja- de Mujica aprenden la virtud del político honesto, que salió de su presidencia tal y como entró -o quizá más pobre- que ni siquiera nunca cambió de carrito, una humilde cucarachita.
CHOZA. Aquí, los políticos, más tardan en tomar el poder que en cambiar de “choza”, no se apean de los aviones privados, cuando se enferman solo agarran para el imperio y allá mandan a sus mujeres a parir a sus hijos.
ONU. Saludes le dejan Danielito y la Chayo, a la OIT y a la OIM, tras acusar a ambos organismos de la ONU de “injerencistas”. Para que vean a quien le han aprendido los orates de estos lares.
REMEDO. Ya vieron, gracias a EL HERALDO, cuántos millones ha gastado el remedo de canciller en contratar a activistas de Libre como “consultores”. Pobre Honduras, jodido. Saltó del horno al infierno.
TRUMP. Hombre, que terrible ese encuentro entre Trump y Zelenski en el Casa Blanca, gritándole, humillándolo y reclamándole solo porque andaba sin saco y corbata.
MUNDO. Parece que el magnate ha regresado “pior” que antes y, a ese paso que va, si nadie lo para -creyéndose el emperador del imperio contraataca- vea y no conduzca al mundo a una catástrofe.
MAINE. Trump no solo es así con Zelensky. A la gobernadora del Estado de Maine la increpó delante de medio mundo y le dijo que no quiere ver a hombres con juegos femeninos o no le dará ni un cinco de fondos federales.
GÉNERO. Una cosa es su política contra la ideología de género, lo cual está bien, y otra, muy distinta, que humille a la gente de esa manera.
PEDRO. Si ya no le quiere dar un centavo a Ucrania, para que se defienda de la invasión del remedo de “Pedro, el Grande” ruso, que no le dé, si le quiere cobrar hasta el café que Zelensky se tomó con Baiden, que se lo cobre, pero no es correcto que Trump humille de esa manera a ningún presidente. Al final se irrespeta así mismo y hasta su mismo entorno lo terminará dejando solo.