San Pedro Sula, Honduras.- Los vuelos con hondureños deportados desde Estados Unidos continuó este miércoles, registrando la llegada de 40 compatriotas, como parte de la política migratoria del presidente Donald Trump. Este es el segundo vuelo de deportados, el martes 133 connacionales aterrizaron en La Lima, Cortés, tras ser expulsados del país del norte.
Uno de esos hondureños es Dagoberto Portillo, quien contó cómo fue el proceso por el que terminó siendo deportado. “Me trajeron encadenado desde anoche hasta que llegamos aquí, no somos criminales”, aseguró Portillo, oriundo de San Buenaventura, Cortés, todavía afectado por las medidas antinmigratorias implementadas por la nueva administración estadounidense.
El migrante forma parte del grupo de 40 hondureños que llegaron este miércoles al Centro del Migrante Retornado en San Pedro Sula, deportados de Estados Unidos, tras ser detenidos por autoridades de Migración en Texas.
El compatriota detalló a un canal televisivo que se entregó a las autoridades porque le aprobaron el permiso de ingreso a través del programa CBP ONE, una aplicación móvil desarrollada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos; sin embargo, lo detuvieron justo en la frontera cuando acudía a la cita.
“No había ni entrado a Estados Unidos”, lamentó el hondureño al contar que él confió que con la cita podría seguir el proceso, pero nunca imagino que lo arrestarían ahí mismo para retornarlo.
“No lo volveré a intentar”, deportada
Una situación similar vivió otra familia hondureña que luego de ser recibidos por un familiar en Estados Unidos apenas el jueves anterior, decidieron acudir a Migración para arreglar su estatus, pero fueron llevados a McAllen, Texas, y de ahí partieron con la orden de deportación a Honduras.
“Nos tuvieron encerrados en una celda, no supimos nada de lo que pasaba”, contó doña María Lucía Martínez, quien viajaba junto a su nieto adolescente.
“Mis cinco hijos están allá y me querían tener con ellos, pero no lo vuelvo a intentar”, agregó la señora originaria de Dulce Nombre de Culmí, Olancho.
La dama contó como pasó alrededor de seis semanas en una angustiosa espera en Monterrey para que la aplicación les diera la cita y cuando finalmente los llamaron al final fue para deportarlos.
Las deportaciones masivas de migrantes que ha iniciado Estados Unidos en la nueva administración de Donald Trump han sido cuestionadas por varios países, entre ellos Honduras. Los migrantes “no son criminales, son seres humanos y debemos tratarlos como tal. Migrar es un derecho humano”, ha pedido Xiomara Castro.