TEGUCIGALPA, HONDURAS.- “Yo ya me retiré del estudio porque mi mamá no tenía pisto para meterme en el colegio, yo tenía ganas de entrar, pero ella dijo que no y que no”, contó a EL HERALDO el joven Stiven, originario de San Pedro de Zacapa, Santa Bárbara.
Llegó hasta sexto grado, porque se tuvo que retirar desde que comenzó la pandemia por covid-19. Si hubiera seguido ya estuviera en octavo grado, dijo con tristeza.
“Ahora me llevo con mi abuelo, trabajando con él, estamos sembrando y limpiando maíz, con eso ganamos algo para el gasto de la casa”, expresó el muchacho de apenas 13 años.
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Sus ánimos de estudiar no los pierde. Si su madre tuviera los recursos, aseguró que se esforzaría para terminar la educación media, pero nadie les tiende la mano, lamentó.
Su hermano estaba en carrera, relató, pero también se retiró al segundo año, prefirió trabajar en el campo porque no le daba gastar tanto.
“Lo bueno de mi hermano es que hizo noveno grado e hizo primero de carrera, pero no pudo terminar por el gasto y ahora trabaja en el monte”, insistió. A un primo de él también lo sacaron porque no aprendía nada en las clases virtuales y ahora trabaja, contó.
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