Ambas infortunadas, aún menores de edad, eran madres solteras, según testimonio de sus parientes.
Tanto Angie como Maryorie residían en la colonia 19 de Septiembre y se dedicaban a la venta de cacahuates.
El doble femicidio se suma a las más de 300 muertes violentas de mujeres que se reportan en lo que va de 2018, según cifras del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Crimen
Las jóvenes fueron ultimadas a balazos por sujetos desconocidos que llegaron al sector para atacarlas sin mediar palabras. El crimen ocurrió a plena luz del día, ante algunos testigos oculares.
Debido a los múltiples impactos de bala que recibieron, Angie y Maryorie murieron de forma instantánea.